SI TU MASCOTA HA RECIBIDO UN DIAGNÓSTICO DE “CLOSTRIDIOSIS”...
SI TU MASCOTA HA RECIBIDO UN DIAGNÓSTICO DE “CLOSTRIDIOSIS”...
Dr. Rafael Gamboa, M.V.
RESUMEN:
1.- Actualmente, la clostridiosis es tal
vez la causa más común de vómito y diarrea en perros en Costa Rica.
2.- No es causada por parásitos sino
por bacterias anaeróbicas del género Clostridium.
3.- No se puede prevenir ni curar con
desparasitantes y hasta el momento no existe una vacuna.
4.- La bacteria produce esporas
ultrarresistentes que contaminan el ambiente y persisten por años.
5.- Los perros se infectan al ingerir
agua o alimentos contaminados, heces de animales, carnes crudas, huesos, tierra
contaminada, etc.
6.- Los exámenes de heces usuales, no
detectan infecciones bacterianas sino solo parásitos, pero utilizando la
técnica de Contraste de Fases, se puede obtener un diagnóstico presuntivo rápido
y barato.
7.- El pronóstico de esta infección es
usualmente muy bueno con una tasa de sobrevivencia del 98%.
8.- Los casos mortales son cuadros
hiperagudos tan rápidos, que no dan tiempo de tratarlos. Los pacientes mueren
por espesamiento sanguíneo, coagulación intravascular y trombosis masivas.
9.- La prevención se basa en evitar la
ingestión de esporas en el ambiente, alimentos o instalaciones.
10.- La respuesta al tratamiento toma
de 24 a 48 horas, pero la completa recuperación de 7 a 10 días. Algunos
pacientes mejoran en 4 a 6 horas.
11.- Existe un riesgo moderado de
transmisión al ser humano; se recomienda limitar el contacto y mucha higiene.
12.- Las reinfecciones son muy comunes
con esta enfermedad, si no se toman las medidas preventivas del caso.
¿Qué es la Clostridiosis?
La “clostridiosis” es una infección causada por bacterias
anaeróbicas (que crecen en ausencia de oxígeno) pertenecientes al género
Clostridium. Este género incluye algunas de los microbios más letales del
mundo, incluidos el C. tetani (causante del tétano); el C. botulinum (causante
del botulismo).
El Clostridium perfringens fue descubierto en 1891 y se le
reconoció como el causante de las gangrenas gaseosas. Sin embargo, para fines
del siglo XX ya se le consideraba causa frecuente de “intoxicación alimenticia”
en humanos y en 1992 se publicó su papel en la “enterotoxicosis de los perros”.
¿Es el Clostridium un parásito?
En la categoría de “parásitos” se incluyen por lo general
solamente las lombrices (ancylostomas, áscaris, solitarias, etc) y los
protozoarios (amebas, giardia, coccidios). En los exámenes de heces usuales, no
se evalúan infecciones bacterianas.
Los desparasitantes comunes que se usan en perros y gatos no
sirven para controlar las infecciones bacterianas.
¿Cómo se contagió mi mascota?
Este tipo de bacterias producen esporas altamente
resistentes en el ambiente, por lo que es fácil que se contaminen parques, comederos,
bebederos, jaulas e instalaciones.
Las fuentes de contaminación más frecuentes incluyen:
-
Ingestión directa de las heces de perros, gatos,
bovinos, equinos, etc.
-
Ingestión de agua de caños o acequias
(contaminada por heces)
-
Uso de dietas crudas (carne, pollo) o de huesos.
-
Ingestión de tierra contaminada.
-
Ingestión de insectos, reptiles, etc.
-
Caminar mascotas en parques públicos contaminados
y consiguiente lamido de patas.
-
¿Exámenes de heces para bacterias?
En todos los laboratorios clínicos del mundo, las muestras
de heces son evaluadas únicamente para “parásitos”. Solo si el médico lo
solicita expresamente, la muestra será evaluada para infecciones bacterianas.
Sin embargo y desde hace más de 30 años, decidimos cambiar
este “paradigma” científico y realizar un “examen doble” con las heces de
nuestros pacientes: primero evaluamos la presencia de parásitos y a
continuación -en todas las muestras- evaluamos algunas infecciones bacterianas.
Para poder visualizar bien la morfología y/o motilidad
bacteriana, aplicamos una técnica especial denominada “contraste de fases”; de
tal manera logramos “teñir” las bacterias con luz de manera muy rápida (en
segundos), evitándose el uso de tinciones engorrosas.
Importante mencionar que todo diagnóstico basado en
microscopía es de tipo “presuntivo”. Este diagnóstico se basa en que “si tiene
plumaje de pato, camina como pato y hace cuack cuack, probablemente sea un pato
(pero resulta que también podría ser un ganso…).
De tal manera cuando el reporte indica que se observaron
“bacilos esporulados” o bacilos compatibles con Clostridium”, en realidad estamos
simplificando una situación que es mucho más compleja, pues existen otras
bacterias que lucen de manera similar, tales como Clostridioides difficile,
Bacillus cereus y otras especies.
Solo por medio de pruebas tales como PCR, MALDI TOF,
cultivos bacteriológicos/bioquímica bacteriana o identificación de toxinas
específicas, se podría obtener un diagnóstico científico etiológico.
Sin embargo, este tipo de pruebas son adecuadas para la
investigación científica, pero no tanto para la práctica diaria del
“diagnóstico y tratamiento”, pues los médicos clínicos ocupamos un diagnóstico
inmediato.
No podemos darnos el lujo de esperar algunos días por el
resultado de pruebas sofisticadas, pues un retraso en el inicio del tratamiento
podría ocasionar un aumento en la mortalidad de nuestros pacientes.
En 30 años de ejercicio profesional, hemos atendido miles de
pacientes basándonos en este tipo de diagnóstico, obteniéndose una tasa de
éxito terapéutico de alrededor del 98%.
Muchos de estos pacientes eran de 2ª o 3ª opinión y habían
sido vistos en otras clínicas, donde se les practicaron muchos tipos de
exámenes (ultrasonidos, bioquímicas, etc.) y se les aplicaron terapias diversas
sin que se obtuviera ni un diagnóstico ni una curación definitiva.
Resulta paradójico que después de gastar sumas que oscilan
entre los 250 y los 600,000 colones sin resultados favorables, se logra que
dichos pacientes mejoren en 24 a 48 horas y a un costo muchísimo menor…
No toda bacteria “entero-patógena” puede ser diagnosticada
por microscopía; este método solo es útil con bacterias “con una morfología y/o
motilidad particular” tales como a) Organismos Similares a Campylobacter b)
Organismos Similares a Brachyspira y c) bacilos compatibles con Clostridium.
La microscopia no es útil para el diagnóstico de bacterias como
Salmonella, E. coli, Listeria y muchas otras, pues tienen una forma y una
motilidad similar a la de la flora intestinal.
¿Puede morir mi perro por una clostridiosis?
Si se diagnostica y trata a tiempo, la clostridiosis tiene
un pronóstico muy favorable y en nuestra experiencia obtenemos una elevada tasa
de curación de alrededor del 98%.
Los casos mortales se deben a una evolución hiperaguda de la
enfermedad que simplemente no nos da tiempo de tratarla. En algunos de estos
casos hemos observado un fenómeno de CID (coagulación intravascular
diseminada), la producción masiva de coágulos, bloqueos vasculares y las
hemorragias consiguientes.
Los pacientes muestran signos de ACV (accidente cerebro
vascular o “derrame cerebral”) infartos y trombosis mesentérica o pulmonar. En
humanos se menciona la “Pigbell disease” o enteritis necrotizante.
¿Qué pasará con mi mascota después de iniciado el
tratamiento?
La respuesta inicial toma de 24 a 48 horas, púes los
antibióticos no son “mágicos” y les toma su tiempo controlar la infección; sin
embargo, algunos pacientes mejoran en 6 a 8 horas (i.e. mejor estado de ánimo o
que dejan de vomitar).
No obstante, la recuperación completa se produce hasta 7 a 10
días, debido al extenso daño al epitelio intestinal que producen las toxinas
del clostridium.
Curiosamente algunos pacientes pasan de la diarrea aguda a
la “constipación”, y es común que muchos clientes reporten que “mi perro dejó
de defecar desde que lo medicaron”.
Esto es normal y se debe a que la regeneración de millones
de células intestinales dañadas toma su tiempo… Es como si el intestino pusiera
un rótulo de “cerrado por reparaciones”. Pero si para el cuarto día el paciente
no defeca, es importante realizarle un enema acuoso.
Durante el período de convalecencia es conveniente dar solo
alimento seco por al menos 3 meses, aunque muchos clientes suministran caldos
de pollo y yogurt para estimular la recuperación del apetito (la clostridiosis
produce “asco” a la comida por las náuseas y dolor).
Están indicados el uso de dietas altas en fibra (que no le
gustan al clostridium) y de probióticos (como el yogurt o productos
comerciales).
Ocasionalmente hemos tenido pacientes que van a requerir un
tratamiento mucho más prolongado que los 8 días usuales; uno de estos -un
French poodle- requirió tratamiento por 3 meses seguidos.
Algunos casos de clostridiosis pueden acompañarse de
infecciones simultáneas por otros agentes patógenos tales como Leptospira,
Campylobacter y Helicobacter heilmannii, cuyo diagnostico requeriría de
exámenes adicionales.
Pacientes complicados…
Un pequeño porcentaje de los pacientes afectados de
clostridiosis, van a requerir medidas adicionales al tratamiento con antibióticos,
incluyendo exámenes de sangre y terapia de líquidos (usualmente sueros
intraperitoneales)
Un fenómeno observado con bastante frecuencia es el de la
hemoconcentración, donde sube mucho el porcentaje de glóbulos rojos y la sangre
se espesa a niveles peligrosos (arriba del 55%). En casos letales observamos
hematocritos de hasta el 80%...
Síntomas típicos de clostridiosis:
Anorexia, vómito, flatulencia, decaimiento, dolor abdominal
leve, heces fétidas con diarrea o alteraciones en el color y consistencia de
las heces, tales como:
-
Diarrea líquida que al inicio puede ser
amarilla, verdosa o café y eventualmente evoluciona a disentería (diarrea con
sangre).
-
Diarrea gelatinosa sanguinolenta.
-
Diarrea negra (tipo melena).
-
En los casos más leves se producen alteraciones
menores como heces no formadas, pastosas y húmedas.
Cuadros clínicos atípicos…
a)
Neuropatías:
Con alguna frecuencia atendemos
pacientes con síntomas de tipo neurológico, tales como convulsiones, ataxia y
parálisis, los cuales se resuelven rápidamente con el tratamiento usual de
clostridiosis.
Aunque la toxina epsilon del
Clostridium perfringens ha sido reportada como causa de neuropatías en grandes
felinos y otras especies, no hemos visto reportes de esta toxina en caninos,
por lo que no podemos afirmar que esa pudiera ser la causa.
También existe la posibilidad de
que la infección crónica por esta bacteria produzca una fuerte tendencia a la
aparición de cuadros tipo ACV (accidente cerebro vascular o derrames) causada
tal vez por el espesamiento sanguíneo, que con frecuencia se observa durante
esta infección (hemoconcentración progresiva con hematocritos de hasta 80% en
casos letales)
b)
Vomito sin diarrea.
Ocasionalmente atendemos pacientes con un
cuadro de vómito primario, sin diarrea o alteraciones de las heces, los cuales también
responden muy bien a la terapia contra clostridiosis.
c)
Lamido perianal
El lamido de la zona perineal es un síntoma
de color colónico en perros; después de descartar infecciones de los sacos
anales y parásitos diversos, la clostridiosis debe incluirse en el diagnóstico
diferencial para ésta sintomatología.
d)
Pérdida peso progresiva:
Algunos pacientes positivos a clostridiosis
pero sin presentar vómito ni diarrea, muestran una pérdida progresiva de peso
que se corrige al tratar esa enfermedad.
¿Hay riesgo de transmisión al ser humano?
En los USA se reportan 1 millón de casos anuales de
intoxicación alimenticia por C. perfringens. En Costa Rica se dio un brote en
un hospicio de ancianos, donde dos viejitos perdieron la vida en menos de 12 horas
de ingerida la cena contaminada y otro brote en una penitenciaría.
En general no se considera que la transmisión de mascotas
enfermas a sus dueños sea de alto riesgo, pero es preferible tomar las medidas
sanitarias del caso, no dormir con las mascotas hasta que se recuperen y desde
luego no besarlas…
Los cuadros asociados a la infección por Clostridium
perfringens en humanos son:
-
Enteritis necrotizante o Pigbell.
-
Intoxicación alimenticia o enterotoxicosis.
-
Diarrea no “alimenticia”
-
Enterocolitis
No obstante, el diagnóstico de Clostridium perfringens en
humanos no pareciera algo común en nuestro país (a pesar de la elevada
frecuencia en animales) y no se incluye en la batería de exámenes de PCR para
enteropatógenos humanos tales como Filmarray, Biofire.
¿Realmente se curan las mascotas con clostridiosis?
Con esta enfermedad hemos observado una elevada tasa de curaciones,
pero también de “recaídas y reinfecciones”, pues aparentemente no se genera una
respuesta inmunitaria protectora.
Las reinfecciones son mucho más frecuentes que las recaídas,
debido a que la bacteria es ubicua en el ambiente. Las recaídas por
“resistencia bacteriana” son poco comunes.
Las esporas de C. perfringens resisten la temperatura de
ebullición de 100°C y solo temperaturas de 120° las destruyen por completo;
resisten la mayoría de los desinfectantes como amonio cuaternario, carbolina, cloro
y yodo. Se sabe que cloro al 12% es efectivo, pero no es práctico pues a esa
concentración resulta muy cáustico y peligroso.
Se han encontrado esporas viables de Clostridium en ánforas con
miles de años de antigüedad.
Esta notable resistencia de las esporas podría explicar la
altísima incidencia de esta bacteria a nivel local e internacional. En algunas
publicaciones se determinó que hasta el 85% de caninos resultaron positivos o
portadores de C. perfringens.
El uso de agua y jabón es de especial importancia dado que
no se pueden eliminar las esporas con desinfectantes.
La presencia de bacilos compatibles con clostridium no
necesariamente indica la necesidad de tratamiento. Es debe reservarse solo para
pacientes con síntomas clínicos evidentes, incluida la pérdida de peso, el
tenesmo, colitis, flatulencia, borborigmos, vómito crónico, heces anormales
(color o consistencia).
Los casos subclínicos se deberían manejar por medio de la
dieta y el uso de probióticos.

Comentarios
Publicar un comentario